Aunque el recuerdo mengüe, se endurezca,
aunque se quede en nada, en palabras,
en un puñado de imágenes,
el pasado irrumpirá con la luz del sol
el pasado irrumpirá con la luz del sol
en la esquina de una calle,
vendrá por él con una vieja canción,
la fragancia de un puesto de frutas,
haciéndole volver
a la primera vez que tocó el acordeón en la plaza del mercado,
al Ecseri en primavera,
a una noche, hace años, transcurrida con sus padres en un baile,
al escondite detrás del arbusto de jazmín
donde soñaba con los ojos abiertos
y tatareaba melodías,
murmuraba y canturreaba tonterías,
un idioma imposible,
como un sortilegio.
Hay una huella duradera,
un eco persistente de amor
entretejido en el mundo,
una brasa enterrada en las cenizas
que aguarda un soplo para arder de nuevo
y así, de vez en cuando, en un momento de sosiego,
vendrá por él con una vieja canción,
la fragancia de un puesto de frutas,
haciéndole volver
a la primera vez que tocó el acordeón en la plaza del mercado,
al Ecseri en primavera,
a una noche, hace años, transcurrida con sus padres en un baile,
al escondite detrás del arbusto de jazmín
donde soñaba con los ojos abiertos
y tatareaba melodías,
murmuraba y canturreaba tonterías,
un idioma imposible,
como un sortilegio.
Hay una huella duradera,
un eco persistente de amor
entretejido en el mundo,
una brasa enterrada en las cenizas
que aguarda un soplo para arder de nuevo
y así, de vez en cuando, en un momento de sosiego,
se va a tocar y cantar a cualquier parte
donde le lleven sus pasos y se sienta a gusto:
donde le lleven sus pasos y se sienta a gusto:
en un calle llena de gente, en un puente de ferrocarril,
en un terreno baldío, un campo,
una escalinata, el tejado de un aparcamiento,
con el cielo de un color o de otro,
con o sin público.
Fue en un momento como ése
(en que el pasado parecía cercano –
y le dio por ponerse a canturrear,
gorjear, trinar locamente, como lo hacía de niño),
fue entonces cuando de repente se dio cuenta
de que esa algarabía tenía su encanto,
su voz grito de pájaro, tormenta, torrente,
un instrumento asombroso
con acentos de motor, sirena, avión –
y también el sonido de otras voces
pero no las palabras que utiliza la gente,
no el sentido de las palabras,
sino sólo el sentido o sinsentido
de su mero sonido.
una escalinata, el tejado de un aparcamiento,
con el cielo de un color o de otro,
con o sin público.
Fue en un momento como ése
(en que el pasado parecía cercano –
y le dio por ponerse a canturrear,
gorjear, trinar locamente, como lo hacía de niño),
fue entonces cuando de repente se dio cuenta
de que esa algarabía tenía su encanto,
su voz grito de pájaro, tormenta, torrente,
un instrumento asombroso
con acentos de motor, sirena, avión –
y también el sonido de otras voces
pero no las palabras que utiliza la gente,
no el sentido de las palabras,
sino sólo el sentido o sinsentido
de su mero sonido.
Poema traducido del inglés. El original, "The Nonsense Singer", está disponible en: http://livepoet.blogspot.com/
2 comentarios:
sentido, sinsentido...sonido me gusta; es efectista y final; pero torrente sorprendente, cuanti más lo leo más se me traba. El poema y el título me gustan.
me gusta mucho más asombroso
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